Instituto Regional Materno Infantil y Especialidades Médicas

Desde el año 2012 asumimos el compromiso de ofertar servicios médicos de primera calidad con un enfoque que prioriza la condición humana del paciente. Desde entonces nos hemos posicionados como un centro de salud pionero e innovador, que imprime su sello de seriedad en todas sus acciones combinando armoniosamente procesos médicos y tecnológicos de vanguardia con un trato personalizado, cercano y cálido.

Cada día nos esforzamos para mejorar nuestra amplia gama de servicios que incluyan tecnología de punta y profesionales capacitados, con ética y empoderamiento de la salud de nuestros pacientes.

Historia

El sueño IRMIE, hoy una realidad que ha cambiado la vida de cientos de personas, ha pasado a ser una institución cuyo aporte más significativo ha sido, además del diagnóstico y tratamiento efectivo de enfermedades, la generación de políticas preventivas que han generado una mayor cultura de hábitos saludables y por ende calidad de vida, en la región sur.

Catorce años atrás, este proyecto de salud, que ha arribado con éxito a su primera década, solo estaba en la mente y el corazón de un grupo de hombres y mujeres preocupados y comprometidos con la salud de la población.

Hombres y mujeres que entendieron la necesidad de ampliar los servicios, las especialidades, así como las estrategias para poder impactar de forma positiva en la salud de la ciudadanía, específicamente de la franja sur de la República Dominicana.

La doctora Sara B. Tolentino Figuereo ofrecía sus servicios de pediatría y nutrición en un consultorio privado, ubicado en la avenida presidente Billini, esquina Nuestra Señora de Regla, Baní, provincia Peravia; desempeñaba su labor, en ese entonces, junto a las doctoras Ynginia Paulino, pediatra y la doctora Aurora Falcón, médico general, esta última quien le acompaña. A la doctora Tolentino se le veía ofrecer sus servicios en los principales centros de salud de la provincia, tanto públicos como privados.

Lo hacía, como a la fecha, con denuedo y dedicación; sin embargo latía en su corazón ese profundo deseo de poder contribuir con la mejora del sistema de salud, un deseo que además estaba fundamentado en las necesidades médicas de aquella época en donde la provincia Peravia, y las demás de la región sur, carecían de múltiples servicios médicos, razón que les obligaba a tener que trasladarse hacia la ciudad capital, siendo este un viaje sin regreso en casos donde el tiempo y la distancia eran factores determinantes para garantizar la vida. Esa semilla que Dios había depositado en su corazón ya estaba germinando, alimentada por su vocación de servicio médico, y muy especialmente por su amor y compromiso hacia la población infantil. Siguió avanzando y adquirió mayor forma tras el apoyo de un grupo de personas identificadas con la visión.

Los doctores: Altagracia Theamny Villar, Nereyda Solano, Margarita Guzmán, Santiago Soto, Ángel Castillo, el licenciado Edward Lara y el arquitecto Ismael Díaz Melo. Reunidos intercambiaron criterios y opiniones que dieron lugar a la concepción de un proyecto a través del cual se pudiera brindar una respuesta efectiva a las demandas de la población en términos de salud, asistencia oportuna y

especializada pero sobre todo con calidad y humanizada. Ese proyecto fue denominado Instituto Regional Materno Infantil y Especialidades Médicas, IRMIE. Pero para llevarlo a cabo, en ese momento, solo se contaba con el anhelo, la vocación, el compromiso y la fe en Dios. Un proyecto de macro magnitud cuyo modelo de creación y estructuración, tanto física como interna, pudiera suplir las necesidades que para esa fecha se experimentaban.

Se identificaron los terrenos, la construcción se puso en marcha y avanzaron las contrataciones y los acuerdos con galenos, especialistas, personal de enfermería, administración, personal de apoyo y todo el recurso humano necesario.

Hasta que finalmente y luego de este minucioso y riguroso proceso, llegó el gran día, el día de la inauguración. El cuatro de julio del año 2012, quedó consumado el sueño de aquellos que alimentados por el compromiso y la vocación y movidos por Dios, creyeron en que era posible ampliar y fortalecer los servicios de salud para beneficio de la región sur y echaron andar sus planes fundamentados en que “todo es posible en Cristo que nos fortalece”, conforme Filipenses 4:13.